'22/11/63' de Stephen King

Título: 22/11/63 (11/22/63)Autor: Stephen KingTraducción: Gabriel Dols Gallardo / José Oscar Hernández SendínEditorial: Plaza & Janés (marzo 2012)Año de publicación: 2011Páginas: 864Precio:  26,90 eurosApestaba en las inmediaciones de las fábricas y en los transportes públicos donde todo el mundo fumaba como una chimenea, pero la mayoría de los lugares poseían un olor increíblemente dulce, increíblemente nuevo. La comida sabía bien; la leche te la dejaban directamente en tu puerta. Tras un período de abstinencia de mi ordenador, había adquirido la perspectiva suficiente para darme cuenta de lo adicto que me había vuelto a esa jodida máquina, malgastando horas leyendo estúpidos archivos adjuntos y visitando páginas web por la misma razón que impulsa a los alpinistas a escalar el Everest: porque estaban allí. Mi teléfono móvil nunca sonaba porque no tenía teléfono móvil, y qué alivio había resultado ser. Fuera de las grandes ciudades, la mayoría de la gente aún compartía la línea telefónica, ¿y echaban el cerrojo por la noche? Y una mierda lo echaban.Está claro que Stephen King nunca será un clásico de la literatura, ni falta que le hace. Su objetivo es entretener, engancharnos y hacer que devoremos con pasión auténticos tochazos… Y eso lo consigue con creces con este libro. Casi 900 páginas de las que no he podido despegarme durante cinco días y que, a pesar de su extensión, me han dejado con ganas de más. King es menos King que nunca con esta novela, y aún así, me parece la mejor que ha escrito en los últimos años. Se aleja totalmente del terror y se adentra en la ciencia ficción, tomando la idea ya clásica de los viajes en el tiempo pero renovándola totalmente y llevándola a su terreno. Nuestro protagonista es Jake Epping, un profesor divorciado con una vida anodina que por circunstancias se encontrará con un pasadizo que le llevará al pasado, a 1958. Tras la sorpresa e incredulidad iniciales, Jake se embarcará en ese viaje al pasado tratando de cambiar cosas que no debieron suceder nunca, como el asesinato de una familia a manos del padre borracho o un accidente en el que una niña queda paralítica. Pero el objetivo real de ese viaje es llegar hasta el 22 de noviembre de 1963 del título, día en que Lee Harvey Oswald asesinó en Dallas al presidente de EEUU, John Fitzgerald Kennedy, averiguar si Oswald trabajó en solitario o si se trató de una conspiración, e impedir la muerte del presidente.Autocine a mediados de los 50, Robert Frank (1955)La trama es absolutamente trepidante y King consigue que esa premisa que parece la principal en la novela (el asesinato de Kennedy) incluso se nos olvide por momentos, y nos interesemos con igual o mayor fervor por otras subtramas que van apareciendo a lo largo de la historia, ya que la variedad de personajes y situaciones en las que se ve involucrado el protagonista son muchas. La novela tiene así otra vertiente además de la de novela de ciencia ficción, y es constituir un retrato muy bien documentado de la América de finales de los 50 y principios de los 60. Un mundo idealizado en el que no existen ordenadores ni móviles, donde la comida no contiene aditivos y sabe espectacularmente casera y buena, por no hablar del precio, todo es baratísimo, incluso la gasolina, la gente es mucho más abierta y simpática, los adolescentes se dirigen a los adultos llamándoles señor o señora y el mundo parece en general más amable y mejor. Sin embargo, el autor no cae tan solo en ese sentimentalismo y nostalgia del pasado, y refleja también las taras de esa sociedad como la contaminación medioambiental, el humo del tabaco por doquier (autobuses, colegios, centros de salud…), las deficiencias en los avances médicos, y especialmente el racismo abierto de la sociedad y el machismo que consiente la violencia doméstica como un mal menor que la mujer ha de aceptar. King, como suele hacer en sus novelas, aprovecha para verter críticas a la sociedad estadounidense actual, como la política de terror que existe frente a los ataques terroristas y que los distintos Gobiernos han ido utilizando para tener bajo control a los ciudadanos, el capitalismo salvaje, el abuso en los precios, la deshumanización de la sociedad, etc… Cartel publicitario de la épocaLos personajes son una de las grandes bazas en las novelas de King y aquí no podía ser menos, todos ellos dibujados de tal manera que nos resultan de lo más reales y cercanos. Desde su amigo Al, cómplice en las excursiones al pasado; o Harry Dunning, víctima en su infancia de la violencia de su padre; y especialmente la bella Sadie de la que Jake se enamora perdidamente, así como todos y cada uno de los habitantes de la encantadora localidad de Jodie, un paréntesis de felicidad para el personaje en su misión y uno de los pasajes del libro que más me han gustado. La música (Chuck Berry, Elvis…), los bailes, la ropa, la comida y bebida, la vida en general en los años 50 está tan bien retratada que por un momento sentimos que nosotros también hemos hecho ese viaje en el tiempo con el protagonista. Además, la parte del asesinato de Kennedy está también bastante documentada y resulta interesante conocer a Oswald como personaje previo al asesinato, sus motivaciones y su vida. Para ello, King nombra en el epílogo varios libros que ha utilizado para documentarse, entre ellos el magnífico Oswald: un misterio americano de Norman Mailer, una novela que yo os recomiendo también si os interesa el tema, ya que es absolutamente fascinante. Mailer entrevistó a todos aquellos que tuvieron relación con Oswald llegando incluso a viajar a Minsk (Rusia) donde vivió Oswald, construyendo de este modo una de las mejores novelas biográficas que he leído nunca.El presidente y su esposa Jackie poco antes de ser disparados por OswaldPero ¿se puede cambiar realmente el pasado? ¿Puede hacerse sin consecuencias? Cada regreso de Epping a 2011 y de nuevo al pasado es una especie de reinicio y nada de lo hecho parece haber tenido consecuencias ¿o si? Porque durante toda la novela  se tiene en cuenta el efecto mariposa: toda acción, por pequeña que sea, tiene sus consecuencias y puede alterar el futuro; además de que el pasado ofrece resistencia al cambio. Para saberlo tendréis que leerlo, os garantizo una lectura totalmente adictiva con un marco incomparable como son los años 50 en EEUU, con un final que no juega con el lector y que acaba siendo todo lo realista y lógico que puede ser teniendo en cuenta que se trata de una historia de ciencia ficción, y que nos arranca una sonrisa y nos hace pensar que Stephen King lo ha vuelto a hacer, nos ha enganchado en sus redes, nos ha llevado con esta historia por donde ha querido y lo mejor de todo, nos ha regalado un final que nos deja más que satisfechos.

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