Arctic Monkeys, contundentes, pero breves y flechazo musical con Miles Kane en el Palacio de Deportes

Poco puedo decir ya a estas alturas del concierto que Arctic Monkeys dieron este viernes en el Palacio de los Deportes de Madrid, toda la prensa se ha hecho eco con mayor o menor entusiasmo de su actuación. Lo que es cierto es que parecen imparables, comenzaron tocando en La Riviera, pasaron al Palacio de Vistalegre donde pude verles por primera vez en 2010 y han acabado finalmente en el Palacio de Deportes, creciendo en cada actuación en los recintos en donde tocan y en el número de seguidores. No hay duda de que es el grupo británico del momento, podríamos decir que casi casi los españoles éramos una anécdota en comparación con la gran cantidad de angloparlantes que había en el Palacio de Deportes. Venían a presentan su último disco Suck it and See donde parecen haber querido conciliar a sus dos tipos de seguidores: los de la primera etapa, más gamberra y acelerada; y los de Humbug y el proyecto paralelo de su cantante, Alex Turner, The Last Shadow Puppets, con canciones más melódicas y con un rollo 60-70.  La actuación fue tan contundente como siempre, melodías pegadizas, estribillos coreados con furor y muchísima fuerza en el escenario, con la destacable voz de Alex Turner. Sin embargo, a este grupo le falta algo, cuando son gamberros son demasiado ruidosos, cuando se ponen serios, se les nota demasiado que no son un grupo de nivel. Va a ser complicado que sigan conjugando dos facetas tan complicadas de unir y mantener, quizá necesiten un disco que realmente marque la diferencia. De nuevo, la gran queja, la de siempre: que por casi 40 euros de entrada tocasen tan solo una hora y cuarto, teniendo cuatro discos ya a sus espaldas, cabrea bastante. De todos modos, creo que los que estuvimos el viernes en el concierto se lo perdonamos en cierto modo por el buen rato que nos hicieron pasar.No puedo dejar de mencionar al telonero de la noche, o como aparecía en las entradas, el artista invitado, Miles Kane, ex The Rascals y la otra mitad del increíble proyecto The Last Shadow Puppets junto a Alex Turner. En mi caso, la gran revelación de la noche, y del que pienso hacerme pronto con su nuevo disco. Presentaba su proyecto en solitario, el disco The colour of the trap, una mezcla de rollo sixtie, brit pop, mucho retro y algo de glam rock bien conjugados, un sonido divertido y muy bailable que calentó de lo lindo el Palacio de Deportes antes de la actuación de Arctic Monkeys. Sin duda, un músico al que seguir muy de cerca. La gran decepción de la noche fue el momento que no fue y que muchos esperábamos: ya que Kane y Turner estaban juntos en un mismo recinto ¿por qué no atacar juntos alguna canción de The Last Shadow Puppets? Pues no, no hubo manera, hubo que conformarse con la actuación conjunta en la última canción del concierto de 505 del segundo álbum de Arctic Favourite Worst Nightmare. ¿Otra vez será?

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