'Colmillo Blanco' de Jack London

Título: Colmillo Blanco (White Fang)Autor: Jack LondonEditorial: Grupo Anaya Colección El País Aventuras (2000)Año de publicación: 1906Páginas: 260Precio: 1 euroUn oscuro bosque de abetos se extendía a ambos lados de la helada corriente de agua. El viento había desnudado los árboles de su blanca capa de escarcha y parecían apoyarse los unos en los otros, negros y amenazadores, bajo la luz incierta del atardecer. Un profundo silencio reinaba sobre la tierra.Creo poder afirmar que todos tenemos autores “comodín”, esos a los que recurrimos siempre que queremos una apuesta segura, cuando nos apetece un libro que nos guste trate de lo que trate. Algo así me sucede con Jack London, un autor con el que siempre disfruto de sus libros de una manera muy intensa. Si quiero ir sobre seguro, Jack London es siempre mi apuesta. Tenía pendiente desde hacía tiempo Colmillo Blanco, quizá una de sus obras más populares, un auténtico clásico, uno de esos libros que “hay que leer”. Y es que Colmillo Blanco, como muchas de las obras de London, además de contar una historia en la superficie, tiene una especie de río subterráneo que discurre en un segundo nivel y que trata temas tan diversos como la capacidad de adaptación al entorno, la ambivalencia entre la naturaleza salvaje y la civilizada del ser humano pero también de algunos animales, el instinto de supervivencia, el crecimiento exterior e interior o la crueldad del ser humano. Todo ello en un entorno natural inigualable como son las tierras de Yukón, el cauce del río Mackenzie y las montañas Rocosas  en Canadá.Cordillera de Brooks en el YukónColmillo Blanco podría ser la antítesis de otra de sus novelas más famosas, y mi favorita del autor: La llamada de lo salvaje. Si en esta última, su protagonista Buck, un perro criado en un hogar confortable con todas las comodidades, va sufriendo una transformación al ser trasladado a Alaska, hasta encontrar dentro de él su naturaleza más salvaje y primitiva, en el caso de Colmillo Blanco es al contrario. Un lobo nacido en libertad va poco a poco, por su contacto con el ser humano, viviendo el proceso de domesticación, teniendo que debatirse entre sus ansias de libertad o la dependencia del ser humano que por otro lado le reporta beneficios como el calor de una hoguera, alimento asegurado y lo más importante de todo, el amor de un dueño. No será un camino fácil, ya que la lucha por la supervivencia nunca lo es. Además de los propios peligros de una naturaleza hostil y salvaje, tendrá que enfrentarse a otros lobos y perros y al peor enemigo de todos, al ser humano, cruel y despiadado, lo que irá moldeando su carácter. Lo que vive el lobo en esta novela es extrapolable al ser humano: el largo recorrido del estado salvaje a la civilización, en el que hemos tenido que dejar por el camino algo de nuestra individualidad para poder convivir en sociedad, bajo unas normas y las leyes y órdenes de otros.Río Mackenzie, en CanadáSi hay algo que disfruto especialmente con las obras de Jack London es su amor por la naturaleza y los espacios abiertos y por esa extraña comprensión que parece tener de los animales. Los que hayáis tenido perros sabréis a lo que me refiero, y es que London no humaniza en ningún momento a su protagonista, Colmillo Blanco es un lobo y como tal actúa y “piensa”. Sus reflexiones son fruto del instinto, de la experiencia, son realmente lo que cabríamos esperar que pensara un lobo si pudiéramos meternos en su cabeza. Y es que no es fácil escribir una novela con un animal como protagonista, muchas veces, el mayor y peor de los defectos que tienen estas historias es tratar de acercar el pensamiento del animal y sus actos a ser humano, supongo que para que el lector se sienta más identificado. Algo que personalmente considero un error. Ahí es donde London demuestra por qué es un clásico y por qué ocupa el puesto que ocupa en la historia de la literatura, sus animales son animales, ni más ni menos. Otra de las grandes bazas de London son las descripciones de paisajes y la creación de personajes con una gran fuerza, hasta los que aparecen en pocas páginas dejan una huella.Montañas RocosasLa pena es que la obra de Jack London ha sido muchas veces maltratada, así, si por ejemplo habéis visto la película que se hizo en los 90 protagonizada por Ethan Hawke, ya os aviso que no tiene nada que ver con la historia original mucho más dura y realista, y de la que no se respeta ni siquiera mínimamente el argumento. Tampoco es un libro para niños como sostienen otros, Colmillo Blanco tiene escenas bastante duras y reflexiones que no creo que un niño pueda llegar a captar. Si aún no os habéis animado con este autor, os gusta la naturaleza y además queréis una obra con una doble lectura que haga reflexionar, dadle una oportunidad tanto a Colmillo Blanco como a La llamada de lo salvaje, y no os defraudarán.Jack LondonJack London (San Francisco 1876-1916) fue autodidacta y tuvo que desempeñar muchos y variados oficios a lo largo de su vida en distintos barcos, en un molino, en una central eléctrica del ferrocarril, en una enlatadora… También fue vagabundo y acabó por ello en la cárcel. Finalmente, viajó a Alaska como muchos coetáneos suyos arrastrado por la fiebre del oro, una experiencia muy dura de la que volvió enfermo de escorbuto. Todas estas vivencias las fue plasmando en sus novelas y quizá sea por eso por lo que resultan tan creíbles y realistas, ya que su propia intensa vida sirvió como material para sus obras.

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