Cuatro días en Milán. Día 4: Final del viaje

Y hoy llega la última entrada con fotos de mi viaje a Milán la pasada Semana Santa. El cuarto y último día salíamos de vuelta a Madrid por la tarde, así que tratamos de exprimir al máximo la mañana: las últimas fotos y las últimas cosas que nos quedaban por ver. Como nuestro hotel se encontraba al lado, de nuevo aproveché para fotografiar los imponentes Bastioni di Porta Venezia del siglo XIX donde antiguamente se encontraba la muralla española durante la ocupación del emperador Carlos V.Ya habréis notado que me encanta mirar hacia arriba, los edificios antiguos, los detalles arquitectónicos y los grandes cielos en fotografía son mi debilidad, por no hablar de los contrapicados muy pronunciados.Habíamos paseado varias veces de noche por el famoso quadrilatero de la moda (del que os enseñé imágenes aquí), donde se concentran la gran mayoría de tiendas de lujo de Milán, sin embargo nos faltaba un paseo a plena luz del día. La ventaja: al ser domingo las tiendas estaban cerradas y al ser calles peatonales, supone un paseo muy agradable.Por no hablar de que si miramos más arriba de los llamativos escaparates podemos encontrar preciosos palacios, ya que aquí se encuentran algunas de las más importantes residencias aristocráticas neoclásicas de la ciudad.Una visita que dejamos intencionadamente para el último día pero que no podíamos perdernos, eran las terrazas del Duomo, desde las que se tienen unas vistas espectaculares de la ciudad. A las terrazas se puede subir tanto en ascensor como andando, yo recomendaría esta última opción, es más económico y la subida, aunque en escalera de caracol, no es muy pesada ya que las escaleras se encuentran en buen estado y no son demasiado estrechas. Una vez arriba podemos pasear por las terrazas de la catedral, y ver con más detalle los arbotantes y las estatuas típicamente medievales con terroríficos monstruos y animales fantásticos.Las innumerables agujas son también impresionantes, la más antigua de ellas es de 1404. Llegar hasta arriba del todo vale la pena, las vistas de toda la ciudad son preciosas y es desde aquí desde donde mejor se pueden apreciar los fuertes contrastes en esta ciudad, entre los edificios antiguos y los grandes rascacielos modernos.También puede verse más de cerca la Madonnina, una virgen dorada de 4,16 metros de altura esculpida por Giuseppe Bini en 1774, que corona el Duomo, siendo el punto más alto de la catedral.Al bajar de las terrazas del Duomo, un último paseo por la piazza del Duomo, siempre concurrida, ya sea de día o de noche.Y sin embargo, las calles posteriores al Duomo, muy bonitas también, estaban prácticamente desiertas.Ya que estábamos en la zona, hicimos también una breve visita al interior del Palazzo Reale en la Piazza del Duomo, que fue sede administrativa de la Comuna de Milán en el siglo XI, cuartel general de los señores de Milán y el primer teatro permanente de la ciudad donde Mozart dio un recital siendo un niño. Actualmente el edificio neoclásico, tras reconvertirse en la residencia del archiduque Fernando de Austria, pertenece a la ciudad y alberga oficinas, museos y exposiciones temporales.Cerca se encuentra la Piazza Fontana, tristemente célebre por tener lugar en ella un atentado terrorista en 1969 cuando una bomba colocada en la Banca dell’Agricoltura mató a 16 personas. Una placa conmemorativa recuerda los hechos, y en el centro de la plaza podemos ver una bonita fuente construida por Piermarini en 1783.En esta zona está también San Bernardino alle Ossa, en Piazza Santo Stefano, de origen medieval, es una iglesia en la que tienen una curiosa capilla, construida en 1210 y remodelada en 1695, totalmente cubierta de huesos y cráneos humanos, que impresiona un poco, y que contrasta con el bonito fresco de la bóveda El triunfo de las almas entre los ángeles de Sebastiano Ricci.De vuelta al hotel para recoger las maletas camino del aeropuerto de Malpensa, pasamos por el Archi di Porta Nuova, restaurado en 1861, es una de las dos puertas de la ciudad que quedan de la antigua muralla medieval. Se comenzó a construir en 1171 basándose en la Porta Romana de la que se tomaron algunos materiales, es por ello que en la cara que da a via Manzoni está decorada con copias de tumbas romanas del siglo I.Pasada la Porta Nuova nos encontramos con los Giardini Pubblici, los jardines públicos, que cuentan con una superficie de 160.000 metros cuadrados. Este gran parque, el más grande de Milán, lleno de estatuas, es una zona ideal para pasear y relajarse. En una de las entradas del mismo encontramos la estatua del periodista y escritor Indro Montanelli, considerado uno de los periodistas más destacados de Italia, con fama y reconocimiento internacional. En Estados Unidos fue reconocido como el mejor periodista internacional y en España recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 1996. Aunque era florentino de nacimiento, murió en 2001 en una clínica de Milán. Los jardines fueron proyectados por Piermarini en 1786 y ampliados por Giuseppe Balzaretto en 1857, con la anexión del Palazzo Dugnani y su jardín. Posteriormente, Emilio Alemagna introdujo nuevos cambios tras la exposición internacional que se celebró entre 1871 y 1881.El Palazzo Dugnani, en el interior de los jardines, fue construido en el siglo XVII y remodelado un siglo más tarde. Pertenece actualmente al Ayuntamiento de Milán que ha instalado en su interior el Museo del Cinema.Aquí se encuentra también el Museo di Storia Naturale, fundado en 1838, un edificio neorrománico de Giovanni Ceruti con decoración en terracota.Espero que os hayan gustado estos paseos por Milán y las fotografías que tomé allí. ¡Feliz fin de semana!

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