'Diario de Invierno' de Paul Auster

Título: Diario de Invierno ( Winter Journal)Autor: Paul AusterEditorial: Anagrama (febrero 2012)Año publicación: 2012Páginas: 243Precio: 18,90 eurosHay algunos libros difíciles de recomendar, aunque nos hayan gustado, es el caso de Diario de Invierno de Paul Auster. Lo de disfrutado de una manera moderada, pero tengo claro que no es un libro que pueda gustar a todo el mundo. Para empezar, creo que es necesario ser seguidor del escritor norteamericano, haber leído varios libros suyos y haberlos disfrutado. Y aún en ese caso, tampoco creo que guste a todos los seguidores de Auster. Diario de Invierno es una recopilación que el autor hace de momentos de su vida, saltando del pasado al presente, sin orden cronológico y a veces de una manera totalmente desordenada. No podemos decir que estemos ante una biografía al uso, Auster nos cuenta retazos de lo que ha sido su vida, momentos, dirigiéndose en segunda persona al lector, increpándole, llamándole para que de ese modo recuerde junto a él su propia vida. Y es que justo eso ha sido lo que más me ha gustado del libro, por ejemplo, mientras Auster nos enumera todas y cada una de las viviendas en las que ha habitado a lo largo de su vida, me encontraba a mí misma enumerando las mías; cuando recordaba las heridas que han dejado marcas en su cuerpo (cicatrices tanto físicas como emocionales), me encontraba parando la lectura y recorriendo las mías. Por un lado, sí, nos encontramos ante una biografía que sacia esa curiosidad que nos lleva a querer saber más de un autor que nos gusta, pero por otra, se acerca más a un libro sensorial y emocional, en el que el autor apela a las experiencias que al final son iguales en todo ser humano: la infancia, el paso a la adolescencia y juventud, el primer amor, la primera gran decepción, sus matrimonios, hijos, el paso a la edad adulta, el camino a la tercera edad, sueños conseguidos, otros rotos por el camino… Al final, con todas nuestras diferencias y nuestra tan defendida individualidad, los seres humanos somos terroríficamente parecidos, con lo que, leer Diario de invierno es leer un poco nuestro propio diario vital.Mi ejemplar firmado por Paul AusterPor supuesto, también tenemos curiosidades sobre la vida de Auster, como los años que pasó viviendo en París de joven, cuando aún no era famoso, malviviendo en cuartos diminutos; o el accidente de coche que no acabó de milagro con su vida y la de su familia; las relaciones tormentosas entre los distintos miembros de su familia; los viajes que ha hecho; y esencialmente, su proceso creativo. Ya que inevitablemente un escritor vuelca mucho de su vida en sus libros, los lectores habituales de Auster encontrarán en el relato de su vida muchos personajes y situaciones de sus libros, algunos nos los especificará el propio autor (en qué momento comenzó a escribir determinada novela o de dónde sacó alguna idea para la misma), pero en otras ocasiones, seremos nosotros mismos los que tendremos que ir encontrando esas pistas sin ayuda, y esos sin duda son los mejores momentos del libro: ir encontrando referencias veladas o personajes ocultos en el relato de la historia de su vida.Paul Auster junto a su mujer, también escritora, Siri Hustveldt y su hija SophieA pesar de que me ha gustado conocer más a Paul Auster persona, y que he disfrutado recordando gracias a él pasajes de mi propia vida, a pesar de que el tono nostálgico y el final del libro me han hecho sonreír como me sucede siempre que me encuentro literariamente con Auster, a este libro le pondría un aprobado por los pelos. Y es que, por una parte, cuesta entrar en esa dinámica que se ha marcado de continuos saltos temporales, de contar unas cosas y de repente pasar a otras que no tienen nada que ver, volver de nuevo varias veces a algo que nos ha contado ya, o no ahondar en ciertas cosas que cuenta de pasada. Se diría que Auster, como les sucede a muchos de sus personajes, nos va contando una historia conforme le va viniendo a la cabeza, desordenada, incongruente, tal y como es nuestra caprichosa memoria. Como técnica literaria no está mal, pero como digo, cuesta un poco seguirle el ritmo, al igual que ese apelarse a sí mismo, con esa segunda persona que resulta algo desconcertante y en ocasiones hasta cansina.”Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro”.El hecho de que sea un libro limitado a un público tan concreto (aquellos que ya han leído sus novelas y que además disfrutan leyéndole) le resta a mi parecer también puntos. Está claro que no se trata ni de lejos de la mejor obra de Auster, es más bien un pequeño capricho para sus lectores incondicionales, para aquellos que queremos conocerle más a fondo, para aquellos que tenemos que leer todo lo que ha escrito. En ese caso, es un libro perfecto. No dejará gran huella, pero se disfruta, como digo, de una manera moderada. A los demás, a los que aún no os habéis adentrado en las maravillosas novelas de Auster, os envidio profundamente, porque aún recuerdo la impresión tan profunda que tuve al leer por primera vez El país de las últimas cosas, Leviatán o La música del azar, mis tres favoritos en ese orden. Libros que no se han apartado ni por un momento de mi memoria, con los que disfruté muchísimo cuando los leí, pero que sigo disfrutando cada vez que los recuerdo. Si aún no habéis leído a Auster, no sé qué estáis esperando, id a por él, disfrutadlo, conocedle, enamoraos de sus libros. Y si después de eso aún queréis más, aún os quedará este Diario de Invierno.

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