'La peste escarlata' de Jack London

Título: La peste escarlata (The Scarlet Plague)Autor: Jack LondonTraducción: Marcial SoutoIlustraciones: Luis ScafatiEditorial: Libros del Zorro Rojo (febrero 2012)Año de publicación: 1912Páginas: 120Precio: 22,90 eurosLa pólvora aparecerá. Nada podrá impedir que se repita la vieja historia. Habrá más hombres y lucharán entre ellos. La pólvora permitirá que los hombres maten a millones de hombres, y sólo de esa manera, a fuego y sangre, evolucionará en algún remoto futuro una nueva civilización. ¿Y qué habrá mejorado? Así como desapareció la vieja civilización, desaparecerá la nueva. Quizá tarde cincuenta mil años en crearse, pero desaparecerá. Todo desaparece.Después del largo descanso que me he tomado en el blog por las fiestas navideñas, voy a intentar sacudirme la pereza e ir poniéndome poco a poco al día con las entradas que tengo pendientes, algunas de ellas lecturas del 2012 que se quedaron en el tintero, y otras ya de este recién estrenado 2013. Estas Navidades mi chico y yo nos hemos autoregalado algunos libros bastante interesantes, entre ellos, La peste escarlata de Jack London, el primer libro que he leído este año. Se trata de una edición ilustrada,  con lo que a una historia magníficamente escrita, hay que añadirle unas ilustraciones inquietantes y con mucha personalidad que complementan a la perfección el texto. Estas ilustraciones han sido realizadas por el argentino Luis Scafati (Mendoza, 1947), y complementan el relato con imágenes llenas de terror y angustia, unas imágenes que he incluido en esta entrada y que podéis ver a continuación.Soy una de las muchas fanáticas de las historias apocalípticas, tanto en literatura, como cine o series de televisión, así que esta breve pero intensa joya, pionera y visionaria del género, me ha encantado. Jack London sitúa además la fecha de una plaga que casi termina con la humanidad en el verano de 2013, algo que le supone ciertos anacronismos y errores inevitables, graciosos a nuestros ojos, e imposibles de prever por el escritor que publicó esta historia en 1912. Así, por ejemplo, para Jack London ese mundo futuro de 2013 está tan superpoblado que en San Francisco viven 4 millones de personas (cuando en realidad la cifra es de algo más de 700.000 habitantes) o señala que Londres es “la ciudad más grande del mundo después de Chigago”. Pero, aparte de esto, la historia es bastante realista en cuanto a lo que podría ser una pandemia mundial, con la población humana diezmada por una extraña enfermedad que se expande rápidamente entre la población. En el presente en que se nos cuenta la historia han pasado 60 años de la peste, un anciano, el último superviviente de aquel mundo en el que trabajaba como profesor universitario, relata a sus nietos, pequeños salvajes, cómo sucedió todo y trata de transmitir algo de unos días que ya nadie recuerda ni echa en falta. Les cuenta cómo la peste escarlata, una enfermedad mortal y fulminante, fue propagándose diezmando a la población, cómo esos días el caos se apoderó de todo y cómo lo peor del ser humano salió a la luz (violaciones, asesinatos, robos…). Tan solo unos pocos lograron sobrevivir y llegar hasta ese presente en el que la cultura o la civilización ya no sirven de nada, de hecho, los niños no entienden que su abuelo fuera profesor y se dedicara a hablar y hablar a sus alumnos, algo que para ellos no tiene sentido. Ahora que los animales, libres del exterminio del ser humano, campan a sus anchas y son incluso más abundantes que los humanos y más salvajes, ahora que la vegetación se ha hecho con la Tierra, que las ciudades no tienen sentido y se ha vuelto a un estado de primitivismo total, los individuos que mejor sobreviven son los más salvajes, los que saben cazar y protegerse de los demás.El anciano narrador lamenta todas esas pérdidas de las que tan sólo él es consciente: sus nietos ni siquiera saben hablar un inglés correcto, sino una serie de sonidos y palabras muy diferentes de lo que fue el idioma en su momento, más parecido a un lenguaje de salvajes que de humanos. Lamenta la pérdida de los libros, del saber y la cultura, que trata de preservar guardando en una cueva montones de libros para generaciones futuras, aunque con gran pesimismo considera también que quizá esa labor no sirva ya para nada en un mundo donde los más brutos, incultos y violentos son los que tienen el poder. Lo que para él era importante: la lectura, la música, una conversación inteligente, ya no tiene cabida en este nuevo mundo.Podría destruir esos libros guardados en la cueva: lo mismo da que permanezcan o se pierdan, porque todas sus viejas verdades serán descubiertas y todas sus viejas mentiras serán vividas y transmitidas. Qué importancia tiene…La novela tiene todos los elementos indispensables de toda buena historia apocalíptica, que ya hemos visto miles de veces en novelas como La carretera de Cormac McCarthy, Soy Leyenda de Richard Matheson o Apocalipsis de Stephen King, por poner algunos ejemplos, pero que resultan de lo más novedosos si pensamos que fue una obra escrita a principios del siglo XX y que además fue la precursora del género e influencia indiscutible de todas esas obras posteriores. El tono general de la novela es muy pesimista y catastrofista, London no cree en el ser humano, sino que apuesta por su lado más salvaje e incivilizado que, una y otra vez, termina con la civilización y con lo que esta ha construido. La vuelta a lo salvaje y la naturaleza dominando el mundo, dos de las constantes en la obra de Jack London, aparecen también en esta novela. El estilo es muy sencillo y directo, muy actual, eso, unido a la brevedad del relato hace que dure un suspiro entre las manos. Eso sí, posee muchos pasajes duros y perturbadores, especialmente durante el desencadenamiento de la peste, donde el “sálvese quien pueda” está a la orden del día. Sin duda, si os gustan las historias apocalípticas, os encantará La peste escarlata; si no sois asiduos a este género, os lo recomiendo igualmente: está magníficamente escrito, con una prosa sencilla y clara, muy evocadora, que nos permite imaginarnos perfectamente lo que se nos cuenta, con un relato que nos mantiene en vilo hasta el mismo final. De Jack London ya os he hablado muchas veces en el blog, es uno de mis autores favoritos y ya ha aparecido por aquí con obras como La llamada de lo salvaje, La quimera del oro o Colmillo blanco. En mi caso es siempre una apuesta segura, un clásico que nunca defrauda, que sabe conjugar historias interesantes y muy entretenidas, así como una prosa muy ágil y asequible, con temas que dan para pensar y para largas reflexiones.

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