'No pasa nada. Los poetas Beat y Oriente', antología

Título: No pasa nada. Los poetas Beat y OrienteEditorial: Los libros de la frontera (enero 2007)Páginas: 264Precio: 20 eurosNo es la primera vez que os hablo de la Generación Beat, una de mis favoritas, especialmente por Jack Kerouac, al que adoro incondicionalmente. Esta antología poética no es quizá la más completa, ya que de algunos autores se incluyen tan solo uno o dos poemas y el esbozo biográfico que se hace de ellos es muy breve, pero sí que es una buena manera de recoger nombres nuevos e ir luego profundizando en los que más nos interesen. Por mi parte, tampoco voy a pormenorizar la biografía de cada uno de ellos, ya que en ese caso la entrada se eternizaría. Lo que pretendo es dar unas pequeñas pinceladas de cada poeta, y esencialmente mostraros los fragmentos de aquellos que más me han gustado, por si os interesa profundizar luego en alguno de ellos. En este libro se ha centrado el interés en la estrecha relación entre la Generación Beat y Oriente, y es que los Beat volvieron la mirada hacia Japón o la India (por algo fueron precursores del movimiento hippie que luego volvería de nuevo sus ojos a Oriente), a la espiritualidad, y a unos viajes tanto interiores como exteriores. Muchos de ellos viajaron e incluso vivieron en países orientales, todos ellos investigaron en temas que hoy en día parecen ya incluso agotados, pero que en aquel momento eran algo totalmente novedoso y revolucionario, como la meditación, el yoga, los mantras, el budismo…Jack Kerouac y Allen GinsbergAbre el libro Jack Kerouac, más conocido como novelista (en concreto, su excepcional En el camino), y del que ya os hablé de su faceta poética con el libro Poemas dispersos. Su interés por la religión, la espiritualidad, y en concreto el zen, constantes en su obra tanto poética como narrativa, ayudaron a difundir estas disciplinas en Occidente cuando aún eran algo prácticamente desconocido.Cómo meditar (Jack Kerouac)-luces fuera-junta las manos y cae hacia un éxtasisinstantáneo como en un chute de heroína o morfina,la glándula de mi cerebro emanandoel buen fluido alegre (el Sagrado Fluido) mientrasme concentro hasta controlar todo mi cuerpoy quedar casi muerto – Curándomede todas mis enfermedades – borrándolo todo – nisiquiera queda el jirón de un “Espero que tú” o de unchiflado bocadillo de cómic, sólo la menteen blanco, serena, vacía. Cuando un pensamientose aproxime dando saltitos paraofrecerte una imagen mófate de él,ridiculízalo, falsifícalo yse desvanecerá, y nunca regresará -ydate cuenta por primera vez con regocijo de que”pensar es lo mismo que no pensar-de modo que no tengo que pensarnuncamás”.Por su parte, Allen Ginsberg es sin duda el poeta más representativo y popular de la Generación Beat, y el enlace directo con el movimiento hippie. Su interés por la espiritualidad y la religión se plasma en su poemas, y también en su propia vida, ya que por ejemplo, practicó el budismo. El poeta conjuga esa espiritualidad con un agudo sentido del humor que está presente en toda su obraEn mi cocina de Nueva York (Allen Ginsberg)Doblo mis rodillas, cambio el peso,la calavera autorretrato del Picasso azulestá pegada a la puerta de la neveraÉste es el único sitio del apartamentosuficientemente grande para hacer tai chiEstiro el pie derecho y lo alzo, me preguntosi tenía que haber apartado ese cubode basura (fragmento)Diane di Prima, Anne Waldman y Lenore KandelEn literatura, como en muchos otros campos, parece que todo haya sido cosa de hombres, sin embargo, los Beat también cuentan entre sus filas con algunas mujeres importantes, como por ejemplo Diane di Prima; Anne Waldman, cofundadora junto a Allen Ginsberg de la Jack Kerouac Disembodied School of Poetics; o Lenore Kandel, muy interesada en el budismo e inmortalizada por Kerouac en su novela Big Sur como Romana Swartz.Canción budista de Año Nuevo (Diane di Prima)al amanecer me enfrenté a Shiva, la luz fríarevelando los mundos “nacidos de la mente”, así desencillo,y lo vi propagándose, desbordándose,o, por decirlo de modo más simple, como un espejoreflejando otro espejo.entonces rompí los espejos, a ti ya no se te veíani había razones para buscarte, y miré fijamente estanueva oscuridady los mundos nacidos de la mente se disiparon y lamisma mente desapareció¿una locura o un nuevo comienzo? (fragmento)Joanne Kyger y Gary SnyderTambién contamos con la pareja de poetas formada por Joanne Kyger y Gary Snyder, quienes se casaron en Japón, donde vivieron l4 años, y viajaron por la India. Joanne estudió en EEUU con el maestro del budismo tibetano Chogyam Trungpa, mientras que Gary se interesó especialmente por la vida de los indios del norte de América y por la cultura japonesa, aprendiendo a meditar y traduciendo sutras budistas. Gary Snyder ganó, entre otros galardones, el premio Pulitzer de poesía en 1974.Regresando a la vida de Naropa (Joanne Kyger)Es espantoso. Ha estadopasando durante algún tiempo.Sentado inmóvil durante un año, tan quietocomo un trueno. Sin hablar.Sin pensar. ¿qué pasa?El maestro de Naropa no responde.Pero al final se levanta y se sube a lo altodel tejado del templo adornado. Naropa le sigue.La primera palabra que pronuncia: “¡SALTA”!Naropa salta al suelo.Y roto, se queda ahí sufriendo terriblemente.Gran Discípulo.Su maestro le sana instantáneamentediciendo:”¡Te lo merecías, vasija de barro!Por pensar que hay un Yo dentro de ese cuerpotodo nacimiento y toda muerte y las etapas que hayentre ambosdeben fundirse con la Radiante Luzdel Vacío”.Y regresa a su meditación silenciosa.Compartimos nuestros votos con todos los seres (Gary Snyder)Comiendo un bocadillomientras trabajamos en los bosques,una cervatilla mordisquea la cola del macho en lanieve,se miran mutuamente,mastican juntos,un bombardero procedente de Bealesobre las nubeshace temblar el cielo,ella alza la cabeza, escucha,aguarda hasta que el ruido se disipa,lo mismo hago yo.Albert Saijo, Philip Whalen, Bob Kaufman Michael McClure y Lew Welch  Y cómo no, la naturaleza, el ecologismo, refugiarse en lo salvaje como método de llegar al yo interior, fue una constante en muchos de ellos, así como las religiones en aquel entonces exóticas, como el budismo, la filosofía zen, etcétera. Fue el caso de Albert Saijo poeta y ecologista declarado; Philip Whalen quien llegó a ser abad zen de un monasterio en California; Bob Kaufman que fue durante dos décadas marino mercante y asistió a su padre judío en la sinagoga, a su madre católica en la iglesia, a su abuela en sus prácticas de vudú y estudio budismo y zen; Michael McClure, también dramaturgo novelista y ensayista; o el triste caso de Lew Welch quien cogió un revolver, escribió una nota de despedida y se adentró en un bosque, sin que se encontrase nunca su suerpo. Él se prepara para abandonar su choza (Lew Welch)”¿Por qué tiene que se tan difícil renunciara busa¡car algo que sabes que no puedes poseer?””¿Quién dijo que iba a ser fácil”?( fragmento)Kenneth Rexroth, Lawrence Ferlinghetti y Harold NoseEl antimilitarismo fue otra de las señas de identidad de esta Generación, encontramos este tipo de poemas en Harold Norse, Lawrence Ferlinghetti, fundador de la librería y la editorial City Lights Books donde se publicaron los primeros libros Beat; o Kenneth Rexroth, pacifista y anarquista, autodidacta (sólo fue al colegio durante cinco años), además de poeta, pintaba cuadros abstractos, trabajaba en el teatro vanguardista y empezó a estudiar por su cuenta varios idiomas. Kali Yuga (Harold Nose)los poemas no pueden desviar las balas nipueden cortar en dosel sufrimientoo hacerme olvidar por un instanteque morirées absurdo no estoy preocupadopor la muerte sino por el vacío que todavíano he llenado con poemas ocomprensión (fragmento)Como veis, esta antología es perfecta para una primera aproximación a la vertiente poética de la Generación, para tomar nombres y profundizar después en ellos, no solo en sus obras, sino como podéis observar en sus intensas vidas, tan interesantes como su propia obra.

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