'Tierra' de David Vann

Título: Tierra (Dirt)Autor: David VannTraducción: Luis Murillo FortEditorial: Mondadori (febrero 2013)Año de publicación: 2012Páginas: 256Precio: 21,90 euros A la mañana siguiente, Galen estaba obsesionado con la idea de que su madre era el enemigo. Tal vez desde siempre. Era difícil determinar desde cuándo. ¿En qué momento se había vuelto contra él y por qué?Hay autores que por desgracia lo son de un único título, al igual que hay músicos que lo son de una única canción o álbum. Pueden sacar luego más cosas, pero no llegan a la altura de ese éxito inicial. Es lo que le sucede a David Vann, un autor que me sorprendió y enganchó totalmente con Sukkwan Island y que libro tras libro me va decepcionando cada vez más. Caribou Island me pareció inflada con páginas de más, aunque el final me gustó y elevó un poco mi valoración del libro. Sin embargo, de Tierra no puedo salvar nada, es cierto que el estilo ágil y sencillo repleto de diálogos de Vann está ahí, que hay conflictos familiares y generacionales, y que hay un final explosivo y sorprendente que nos deja impactados, pero aún así, bajo mi punto de vista, es un libro que no vale la pena. Ya iba sobre aviso gracias a la magnífica reseña de La medicina de Tongoy, aún así, el buen sabor de boca que me dejó Sukkwan Island y la preciosa portada de Tierra me animaron a leerlo. Para mi gusto, no hay nada peor que el hecho de que un libro nos aburra, nunca hubiera imaginado que un libro de David Vann lo consiguiera, pero sí, Tierra me ha aburrido soberanamente. Incluso el final de choque, que suele ser el punto fuerte de sus novelas, está tan extendido, se demora tanto en él a lo largo de páginas y páginas que ha llegado a cansarme.Central Valley (California)En esta ocasión Vann abandona Alaska, escenario de sus dos anteriores novelas, y nos lleva a un paisaje muy diferente, la cálida y polvorienta California. Allí, Galen vive con su madre en una casa aislada, los dos solos, con las puntuales apariciones de su tía y prima, y las visitas a su abuela en una residencia, todos ellos inmersos en una continua disputa por la herencia familiar y los rencores por hechos del pasado. En ese ambiente, en el aislamiento de madre e hijo, en la imposibilidad de que Galen vaya a la Universidad por falta de dinero, se va cociendo una malsana relación entre ambos, un odio sordo que terminará por estallar. Una vez más, Vann se inspira en los numerosos conflictos que ha vivido su propia familia, y, tal y como él mismo ha declarado en varias entrevistas, plasma en esta ocasión la relación tensa y difícil que vive con su madre.Desierto de Mojave (California)Galen es en este caso el protagonista y el personaje odioso de la novela (Vann siempre nos presenta a algún personaje odioso), obsesionado con la espiritualidad, hace un batiburrillo con todo: zen, música new age, Siddharta de Herman Hesse, Juan Salvador Gaviota, recogimiento, budismo, ayunos… y se monta su propia película, viéndose a sí mismo en ocasiones incluso como a una especie de mesías en busca de un sentido de la vida, viendo a los demás, incluida su madre, como meros medios para llegar a esa sabiduría trascendental. Sin embargo, toda esa parafernalia espiritual no es más que pura fachada, ya que Galen no para de masturbarse (de hecho, se pasa medio libro en ello), mezcla  con sus novelas trascendentales revistas porno y busca cualquier ocasión para tener relaciones sexuales con su manipuladora prima adolescente. Se nos presenta así a Galen como un personaje falso y falto de un interés real por nada, su rollo espiritual no es más que pura palabrería, sus ayunos y purgas, su desprecio por los demás, las tonterías que hace, en definitiva, no tienen en realidad ningún trasfondo. Llegamos al convencimiento a las pocas páginas de que Galen hace todas esas tonterías simplemente porque es imbécil y quizá también porque es un inmaduro y busca provocar a los demás miembros de su familia. Según David Vann, la intención es cómica, ya que se basa en sí mismo y en un amigo de juventud para crear el personaje de Galen, plasmando cómo ellos mismos vivían esa dualidad. La idea en principio no es mala, un chaval que va de profundo y que en el fondo es un caradura que vive con su madre sin trabajar ni estudiar, haciendo todo el día tonterías, pero está mal desarrollada. Como digo, prácticamente todo el libro se dedica a contarnos las cosas absurdas que hace Galen y sus masturbaciones. El conflicto familiar no se desarrolla tampoco bien y se diluye en unas cuantas discusiones entre la madre y la tía de Galen sin llegar a cuajar ni a contarnos en profundidad dónde está el origen de tanto odio entre ellas. Hay además un recurso que me ha resultado especialmente molesto, y es que, en vez de llamar a los personajes por sus nombres, se les denomina continuamente como la madre de Galen, la tía de Galen, la abuela de Galen, algo que se vuelve muy cansino.Valle de Coachella (California)Mi conclusión con David Vann es que, además de que escribió una muy buena novela con Sukkwan Island y que allí agotó todo su genio, es que se trata de un autor que sabe construir finales impactantes, y que se mueve mejor en los relatos cortos, da la impresión de que sus novelas funcionarían muy bien con menos extensión, y que el autor se limita a hinchar e hinchar las historias con situaciones que no aportan nada a la historia, tan solo para conseguir páginas suficientes para que conformen una novela. Esta misma hubiera sido muchísimo más impactante sin tantas y tantas páginas tediosas de Galen masturbándose o tratando de acostarse con su prima, llegamos tan exhaustos y aburridos al final que este, aunque tiene impacto, no puede negarse, nos pilla ya con pocas ganas de seguir con la historia o de implicarnos con ella. A quien no haya leído aún a David Vann le recomiendo que lea sin dudarlo Sukkwan Island, porque es una novela realmente buena y que no se olvida fácilmente, pero el resto de obras de Vann son totalmente prescindibles.

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