'Unos ojos azules' de Thomas Hardy

Título: ‘Unos ojos azules’ (A Pair of Blue Eyes)Autor: Thomas HardyTraducción: Damián AlouEditorial: DeBolsillo (febrero 2010)Año de publicación: 1873Páginas: 461Precio:  9,95 euros Pues sí, he vuelto, aunque poco a poco, acostumbrándome a que las vacaciones han acabado ya. Y aunque ha sido agradable este tiempo de desconexión de Internet, he de confesar que tenía ya algo de mono de blog, tanto de publicar en el mío, como de volver a leer los vuestros y cruzar comentarios con vosotros. Estos días de descanso he leído bastante, aunque más que la cantidad destacaría la calidad de los libros que he leído. Me ha dado por la literatura clásica decimonónica: Thomas Hardy, Elizabeth Gaskell y ahora mismo, Marcel Proust. Ya os iré hablando de ellos poco a poco así como de los libros que leí antes de marcharme a la playa y que aún tengo en el tintero. Para empezar, quería hablaros del que ha sido “el libro” de las vacaciones, ya que me ha ocupado prácticamente casi toda la semana que he pasado en la playa. Se trata de Unos ojos azules de Thomas Hardy, una novela decimonónica un tanto folletinesca que me ha producido sentimientos encontrados a lo largo de su lectura, pero que en un balance final os puedo decir que me ha parecido magnífica y os recomiendo que leáis.Acantilados en CornuallesUnos ojos azules es básicamente una historia de amor, un triángulo amoroso entre Elfride, una joven con unos esos inmensos ojos azules a los que hace referencia el título de la novela; el joven arquitecto Stephen Smith; y un veterano hombre de letras, Henry Knight. Elfride es muy joven e inexperta, vive casi aislada con su padre, el rector de Endelstow, una pequeña y remota localidad en Cornualles. Así que cuando conoce a Stephen, quien ha acudido a la localidad para restaurar la iglesia, no tarda en enamorarse de él. Este también es joven y está dando sus primeros pasos en su profesión, tratando de salir adelante y dejar atrás sus orígenes humildes, algo que se convertirá en un impedimento para lograr que el padre de Elfride vea con buenos ojos su relación. Por otro lado, Henry Knight, tutor y mecenas de Stephen, hombre maduro totalmente volcado en sus críticas literarias y en su trabajo, tiene unos principios demasiado rígidos y elevados para la vida, así que cuando se enamora por primera vez en su vida de esa joven Elfridre, la idealiza y considera virginal e inocente, sin saber que él es ya su tercer pretendiente.Castillo Tintagel (Cornualles), lugar donde se sitúa el nacimiento del Rey ArturoComo veis, es un folletín en toda regla, la historia de amor, enredos, celos, infidelidades, es el eje principal de la historia. Eso sí, con la magistral escritura de Thomas Hardy, quien pinta unos paisajes impresionantes, retratando la naturaleza salvaje y los acantilados de Cornualles, así como incidiendo en la psicología de cada uno de los personajes, creando caracteres totalmente únicos y muy diferenciados según sus distintas clases sociales. Y es que el otro gran tema de la novela son las diferencias entre clases sociales, tan marcadas en el siglo XIX, y que creaban prejuicios tan absurdos como el de juzgar a una persona por sus padres o el entorno en que había nacido, en vez del valor de haber progresado en la vida. La inmovilidad existente entre distintas clases y los prejuicios, así como el papel de la mujer en la época como mero adorno, algo bello que contemplar pero sin deseos propios, son algunos de los temas que se tratan. Y eso que en este caso, el personaje de Elfride es odioso de principio a fin de la novela: frívola, inconstante, mentirosa, hipócrita… es difícil encontrarle alguna virtud aparte de esos comentados ojos azules que, en el fondo, parecen ser lo único que hace que se enamoren de ella.Playa en CornuallesComo comentaba antes, a lo largo de la lectura he tenido algunos altibajos, especialmente porque esperaba más de esta novela. Anteriormente había leído ya de Thomas Hardy Lejos del mundanal ruido y Tess, la de los d’Urberville, ambas magníficas y que recomiendo leer antes que esta de la que hablo hoy, ya que ambas, aunque también tienen una trama amorosa, tratan otros temas, como la vida en el campo, la posición de las mujeres en el mundo, las duras condiciones de trabajo en la época, las desigualdades sociales… En ese sentido, Unos ojos azules se me ha quedado un poco corta en cuanto a temática, ya que básicamente se centra en el tema amoroso, podríamos decir que es una novela de amor pura y dura, aunque como decía antes se tratan algunos otros temas, pero muy superficialmente. Además, la gran cantidad de pasajes descriptivos y el hecho de que la protagonista sea tan odiosa de principio a fin de la novela, me hicieron la lectura algo dura en determinados momentos. Es en el tramo final del libro cuando he comenzado a disfrutar de verdad de él, los acontecimientos se precipitan, queremos saber qué va a suceder a continuación y, lo mejor de todo, los personajes alcanzan una hondura psicológica mucho mayor, evolucionan, se hacen de carne y hueso. Aunque eso sí, el final es típicamente propio de novela romántica, aunque no por ello deja de ser menos espectacular y redondo.Thomas HardyEsta novela contiene muchos elementos biográficos de la vida del propio Thomas Hardy (1840-1928), especialmente en cuanto al personaje de Stephen se refiere, al que podríamos considerar su alter ego. Al igual que su personaje, Hardy era de origen humilde, su padre era un constructor y su madre cocinera y sirvienta. Con 16 años comenzó de aprendiz en Dorchester junto al arquitecto y restaurador James Hicks, y posteriormente trabajó en Londres como ayudante del arquitecto eclesiástico Arthur Blomfield. Después de varios años trabajando como arquitecto, fue enviado a Cornualles para planear la restauración de la iglesia, y allí conoció a la que sería su futura esposa, Emma Lavinia Gifford, cuñada del rector. Mucho de lo que sucedió entonces se plasmaría posteriormente en Unos ojos azules, novela que además le hizo dejar la arquitectura para dedicarse por completo a la literatura.

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